ROMANCE REAL Y PURO
Por: Laura Natalia Sánchez Gómez
Admito que
durante toda mi vida la he pasado leyendo la novela y visto todas las
adaptaciones anteriores en cine y en televisión. De hecho la mayoría pensaría
que es una de esas películas de amor desechables y llenas de clichés aburrirían
a cualquiera, pero a pesar de ser la misma historia gastada de amor-odio utilizada
en la industria del cine, la adaptación de 2005 de “Orgullo y Prejuicio” del director Joe Wright
muestra autenticidad y realismo en sus escenas agregándole un estilo actual y
moderno a la obra de Jane Austen, sin olvidar de ella la vida social y las
dificultades de ser mujer en esa época.
La trama
se desarrollo en la última década del
XVIII y gira entorno a la familia Bennett, integrada por
cinco hijas criadas por una madre obsesionada
por encontrarles marido; pues bajo unas
reglas sociales estrictas que marcan las diferencias entre las clases sociales
y entre los roles de hombres y mujeres, los protagonistas tienen el valor de
intentar traspasar los límites impuestos y luchan por lograr su felicidad. Por eso una de ellas, Elizabeth “Lizzie” (Keira Knightley), inteligente y
con carácter, desea una vida con perspectivas más abiertas. Del mismo modo
aparecen otros personajes como el señor Bingley (Simon Woods), un soltero rico,
y su apuesto y elegante amigo el señor Darcy (Matthew Macfadyen), quienes se quedan
en una mansión vecina para pasar el verano, y quienes al igual de las Bennet
también buscan cambiar su forma de vivir.
La película aunque resume demasiado a la novela de Jane Austen, un aspecto
negativo del filme pues no muestra todo el esplendor de la obra, sigue
conservando de esta la ironía, el humor, la ambientación de época, todos los
enredos y mediocridades de la sociedad clasista del momento; expone con sarcasmo,
las costumbres rurales inglesas a través de dos personajes: el pastor Collins,
primo de las Bennet, y la madre de las Bennet, obsesionada en casar a las
hijas, está llena de ese humor sutil típico de los ingleses.
La temática principal se basa en la lucha entre el espíritu libre,
independiente y cautivador de Lizzie y las dificultades de ser mujer, en un entorno que restringe estrechamente las posibilidades de
elegir libremente, de hecho, casi todo el mundo estaba sometido a la voluntad
de sus mayores y de la misma comunidad cerrada apoyada en la reputación y las
apariencias. También observamos las
torpezas de la madre, los desengaños de Jane, las imprudencias de Lydia y la
batalla de reproches, desatenciones y discusiones con Darcy, quien juzga como
una persona arrogante, egoísta y sumamente orgulloso.
Se rodó en
exteriores e interiores reales de Inglaterra durante 11 semanas, con un
presupuesto de 28 millones dólares; sólo una escena (el baile de los Bingley)
se realizó en estudio. Hay varios aspectos a destacar de la producción de la
película, en primer lugar la banda
sonora clásica de Dario Marianelli es preciosa, nos deleita con piezas
musicales de un piano ágil y melodioso a lo largo del largometraje, ambientando
los escenarios correctamente en momentos de tensión, tristeza, felicidad y
confusión sufridos por los protagonistas. En un buen filme se necesita además
de una excelente selección del reparto, por eso en el filme desde la gran
cantidad de personajes secundarios, todos ellos bien escritos e interpretados
con gran talento, hasta por supuesto, también de la protagonista, Lizzie
interpretada por Keira Knightley muestran
una interpretación memorable, de gran sinceridad y transparencia.
Con una muy cuidada ambientación, un vestuario y escenografía acorde a las
situaciones expuestas a lo largo de la historia, a veces de lo más sencillo
posible y otros con piezas más ostentosos y lujosos propios de una producción
de época. La historia es narrada con fluidez utilizando elementos del siglo
XVIII como los bailes, las fiestas, los compromisos, los matrimonios
arreglados, las clases sociales, las niñas casamenteras, y los modales; al
mismo tiempo el guión perfectamente adaptado y con buen ritmo, con diálogos
directamente sacados del libro, resalta el creciente odio, admiración, respeto
y amor que nace entre los protagonistas.
Otras piezas a recalcar de la película son los movimientos de cámara y los
planos inteligentes durante el filme; muestra de ello es la del segundo baile
la cual está rodada en un plano secuencia en la que la cámara deambula por todo
el salón asistiendo a las anécdotas de los personajes, siguiéndolos,
perdiéndolos y reencontrándose con ellos en una secuencia, creando más cercanía
a la situación que estos están viviendo.
Con una fotografía naturalista lograron reflejar los paisajes, las
edificaciones y en general el ambiente de la una zona rural de Inglaterra
durante ese periodo. Muestran el gran trabajo de la producción de esta película
en querer enmarcar limpiamente los escenarios que ofrece la obra de Austen. La
iluminación, siendo ambiental durante la mayor parte del filme, también jugó
parte importante en la trama, por momentos cuando los personajes disfrutaban,
compartían y se regocijaban la luz era más brillante, en cambio durante las
escenas de tristeza y confusión de los personajes la luz era menor y más opaca.
Como cualquier
adaptación de las obras de Austen, la película de Wright logra que los
personajes sean de alguna manera reales y puros con situaciones igual de
auténticas que sucederían en una
sociedad estricta como la del siglo XVIII; esta es una buena película para
quienes quieren disfrutar de un romance de época propio de Jane Austen.
DEJO EL TRAILER DE LA PELÍCULA PARA QUIENES DESEEN VERLA...

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