miércoles, 16 de marzo de 2016

ROMANCE REAL Y PURO
Por: Laura Natalia Sánchez Gómez

Admito que durante toda mi vida la he pasado leyendo la novela y visto todas las adaptaciones anteriores en cine y en televisión. De hecho la mayoría pensaría que es una de esas películas de amor desechables y llenas de clichés aburrirían a cualquiera, pero a pesar de ser la misma historia gastada de amor-odio utilizada en la industria del cine, la adaptación de 2005 de  “Orgullo y Prejuicio” del director Joe Wright muestra autenticidad y realismo en sus escenas agregándole un estilo actual y moderno a la obra de Jane Austen, sin olvidar de ella la vida social y las dificultades de ser mujer en esa época.
La trama se desarrollo en la última década del XVIII y gira entorno a la familia Bennett, integrada por cinco hijas criadas por una madre obsesionada por encontrarles marido; pues bajo unas reglas sociales estrictas que marcan las diferencias entre las clases sociales y entre los roles de hombres y mujeres, los protagonistas tienen el valor de intentar traspasar los límites impuestos y luchan por lograr su felicidad. Por eso una de ellas, Elizabeth “Lizzie” (Keira Knightley), inteligente y con carácter, desea una vida con perspectivas más abiertas. Del mismo modo aparecen otros personajes como el señor Bingley (Simon Woods), un soltero rico, y su apuesto y elegante amigo el señor Darcy (Matthew Macfadyen), quienes se quedan en una mansión vecina para pasar el verano, y quienes al igual de las Bennet también buscan cambiar su forma de vivir.
La película aunque resume demasiado a la novela de Jane Austen, un aspecto negativo del filme pues no muestra todo el esplendor de la obra, sigue conservando de esta la ironía, el humor, la ambientación de época, todos los enredos y mediocridades de la sociedad clasista del momento; expone con sarcasmo, las costumbres rurales inglesas a través de dos personajes: el pastor Collins, primo de las Bennet, y la madre de las Bennet, obsesionada en casar a las hijas, está llena de ese humor sutil típico de los ingleses.
La temática principal se basa en la lucha entre el espíritu libre, independiente y cautivador de Lizzie y las dificultades de ser mujer, en un entorno que restringe estrechamente las posibilidades de elegir libremente, de hecho, casi todo el mundo estaba sometido a la voluntad de sus mayores y de la misma comunidad cerrada apoyada en la reputación y las apariencias. También observamos las torpezas de la madre, los desengaños de Jane, las imprudencias de Lydia y la batalla de reproches, desatenciones y discusiones con Darcy, quien juzga como una persona arrogante, egoísta y sumamente orgulloso.
Se rodó en exteriores e interiores reales de Inglaterra durante 11 semanas, con un presupuesto de 28 millones dólares; sólo una escena (el baile de los Bingley) se realizó en estudio. Hay varios aspectos a destacar de la producción de la película, en primer lugar la  banda sonora clásica de Dario Marianelli es preciosa, nos deleita con piezas musicales de un piano ágil y melodioso a lo largo del largometraje, ambientando los escenarios correctamente en momentos de tensión, tristeza, felicidad y confusión sufridos por los protagonistas. En un buen filme se necesita además de una excelente selección del reparto, por eso en el filme desde la gran cantidad de personajes secundarios, todos ellos bien escritos e interpretados con gran talento, hasta por supuesto, también de la protagonista, Lizzie interpretada por  Keira Knightley muestran una interpretación memorable, de gran sinceridad y transparencia.
Con una muy cuidada ambientación, un vestuario y escenografía acorde a las situaciones expuestas a lo largo de la historia, a veces de lo más sencillo posible y otros con piezas más ostentosos y lujosos propios de una producción de época. La historia es narrada con fluidez utilizando elementos del siglo XVIII como los bailes, las fiestas, los compromisos, los matrimonios arreglados, las clases sociales, las niñas casamenteras, y los modales; al mismo tiempo el guión perfectamente adaptado y con buen ritmo, con diálogos directamente sacados del libro, resalta el creciente odio, admiración, respeto y amor que nace entre los protagonistas.
Otras piezas a recalcar de la película son los movimientos de cámara y los planos inteligentes durante el filme; muestra de ello es la del segundo baile la cual está rodada en un plano secuencia en la que la cámara deambula por todo el salón asistiendo a las anécdotas de los personajes, siguiéndolos, perdiéndolos y reencontrándose con ellos en una secuencia, creando más cercanía a la situación que estos están viviendo.
Con una fotografía naturalista lograron reflejar los paisajes, las edificaciones y en general el ambiente de la una zona rural de Inglaterra durante ese periodo. Muestran el gran trabajo de la producción de esta película en querer enmarcar limpiamente los escenarios que ofrece la obra de Austen. La iluminación, siendo ambiental durante la mayor parte del filme, también jugó parte importante en la trama, por momentos cuando los personajes disfrutaban, compartían y se regocijaban la luz era más brillante, en cambio durante las escenas de tristeza y confusión de los personajes la luz era menor y más opaca.

Como cualquier adaptación de las obras de Austen, la película de Wright logra que los personajes sean de alguna manera reales y puros con situaciones igual de auténticas  que sucederían en una sociedad estricta como la del siglo XVIII; esta es una buena película para quienes quieren disfrutar de un romance de época propio de Jane Austen.

DEJO EL TRAILER DE LA PELÍCULA PARA QUIENES DESEEN VERLA...

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