miércoles, 11 de mayo de 2016

MODALIDADES DE VIVIENDA EN BOGOTÁ


Modalidades de vivienda en Bogotá
Por: Laura Natalia Sánchez Gómez



La situación del colombiano en vivienda siempre ha sido complejo, de esta se generan una serie de situaciones a las que se enfrentan, como por ejemplo, la cuestión de comprar vivienda en Bogotá, que es cada vez más difícil por el alto precio de la tierra, en especial en las zonas con mejores condiciones de acceso o espacios públicos agradables. Es por eso día a día el precio del metro cuadrado está en aumento, y las nuevas generaciones con algo de poder adquisitivo se alejan cada vez más de tener activos que los amarren a créditos o deudas de largo plazo; por esta razón que muchos ciudadanos de hogares se formulan la misma pregunta ¿comprar vivienda o vivir en arriendo?, o muchas otras personas con situaciones económicas un tanto complicadas, se ven en la necesidad de vivir en inquilinatos. Esa es la realidad en la actualidad en la ciudad, según estudios realizados por la Secretaría de Planeación de los casi dos millones de hogares que ocupan la ciudad, el 41,4% vive en arriendo y el 52,8% tienen casa propia; por otra parte los estudios de los inquilinatos indican que hay un alto porcentaje de estos en la ciudad de Bogotá, en especial en sectores con una calidad de vida baja.
En resumen existen más personas con vivienda propia, que aunque en la Encuesta de Opinión del Consumidor (EOC) de Fedesarrollo del 2015 se reveló un deterioro en la intención de adquirir una casa o apartamento en Bogotá hay una esperanza que en 2016 a través de los programas y/o subsidios que ofrece el distrito y el gobiero, se recupere la confianza en comprar vivienda; subsidios que se darían para la tasa de interés en la adquisición de vivienda con precios entre 87 millones y 215 millones de pesos; y programas como ‘Mi casa ya’, para personas que ganan entre 2 y 4 salarios mínimos. Pero la modalidad de inquilinatos continúa, en Bogotá, por lo menos unos 64.000 hogares (3 por ciento del total que hay en la ciudad) viven en cuartos de inquilinatos, según la Encuesta de Demografía y Salud Bogotá 2011. Y la diferencia es poca, comparada con la última Encuesta de Calidad de Vida 2007, que arrojó 69.000 familias (3,5 por ciento del total de hogares) ocupantes de ese tipo de habitaciones. Los dos estudios no son comparables estadísticamente, pero reflejarían que la vivienda en inquilinatos de la ciudad no ha cedido.
Pero ¿por qué continúan los inquilinatos cuando actualmente existen varias posibilidades para adquirir una vivienda sea nueva o usada?, qué hace que una persona tenga que llegar a vivir en un cuarto de esos establecimientos cuando para adquirir vivienda puede: pagar de contado, acogerse a un subsidio dentro de la gran oferta que existe hoy en día para los estratos medio-bajo, sacar un crédito en pesos o UVR, y adquirir un leasing habitacional. Del mismo modo existen dos grandes fuerzas que condicionan nuestra disponibilidad para comprar vivienda; por un lado está el precio y por el otro las condiciones de financiación. El precio que encontramos en Colombia se establece basándose en dos índices que monitorean de manera constante el desempeño de la vivienda; estos son el índice de precios de la vivienda usada (IPVU) y el índice de precios de la vivienda nueva (IPVNBR), ambos índices son calculados por el Banco de la República con información de la galería inmobiliaria y las principales entidades financieras del país.
Alexander Angulo, ciudadano que posee vivienda propia en la capital opina que “cuando escogemos donde vivir buscamos calidad de vida, un espacio cómodo en donde los miembros de la familia se sientan tranquilos y cómodos, cercanía al trabajo, al colegio de los hijos o simplemente un lugar que no sea tan costoso, dependiendo del nivel adquisitivo que tengamos, la adquisición de vivienda para mí es una inversión, que me genera estabilidad”. Así con las ayudas ofrecidas por el gobierno más personas como el señor Alexander Angulo pueden adquirir una vivienda y un activo más para su núcleo familiar, pero hay que considerar que se deben asumir ciertos riesgos, debido a que el precio de su inmueble puede cambiar o su situación económica puede ser diferente en un futuro.

Sin embargo no todo es color de rosa porque según el Ministerio de Vivienda por un lado las licencias de construcción han venido cayendo en los últimos meses: en febrero de 2016 se han otorgado 11.620 de permisos de construcción, lo que representa una reducción de 34%. Por otra parte el número de créditos aunque se mantuvo en 137.000 préstamos, aumentó su valor en un 11%, este aumento como resultado de un mayor valor en las viviendas financiadas y aumentos en la inflación.
Y de esta situación existen muchos testimonios que prueban lo difícil de consiguir vivienda, la señora Elizabeth Moreno, quien vive en la localidad de Kennedy y que vive en arriendo dice “mi preocupación es económica puesto que nunca me preparé para hacer ese tipo de inversión, además pienso que si accedo a algún subsidio de vivienda tendré que seguir unos requisitos, entre ellos el conseguir una vivienda nueva y no usada, y encontrar una vivienda nueva a un precio dentro de mi presupuesto se localizan en ciertos lugares que personalmente no me gustan”; es por eso que la señora Elizabeth optó por vivir en arriendo y así el pagarlo se volvió un gasto básico dentro de su canasta familiar, siendo este en la actualidad el de mayor peso en su hogar, ella agrega “es muy complicado y
estresante conseguir el dinero para pagarlo, pero prefiero hacer esto que endeudarme de por vida por una casa que no me gusta”.
Es así como aparece la posibilidad de vivir en arriendo. Existen varias razones por las que se elige vivir en arriendo sobre la compra de vivienda, la principal razón es la dificultad en la capacidad de pago, algo que resulta lógico teniendo en cuenta que Bogotá es la ciudad más cara del país relacionado a la vivienda; de hecho, el país lidera en América Latina en cuanto a porcentaje de personas viviendo en alquiler, Bogotá lidera a su vez en ciudades de la región y como la más costosa para arrendar. También hay que considerar la cifra de la inflación, pues con esta se realiza el ajuste del aumento de la renta que le cobrarán a los arrendatarios, así el ajuste del arriendo en 2016 será máximo de 6,77%, una de las cifras más altas del último quinquenio; hay que resaltar que el país lidera en América Latina en cuanto a porcentaje de personas viviendo en arriendo y que Bogotá así mismo lidera en ciudades de la región y como la más costosa para arrendar.

Hay otras motivaciones que también influyen a tomar esta decisión más allá de lo económico, situaciones como que las personas están de paso por la ciudad y piensan regresar a sus lugares de origen,o tiene planes para irse del país, o ya están muy viejos, o no tienen empleo fijo, o simplemente porque tienen otras prioridades; pero esto no quiere decir que todas las personas estén acogidas a estas condiciones, algunas eligen vivir en arriendo.
Así, al igual que aparecen las viviendas en arriendo, aparecen los inquilinatos, que no son un forma de vivienda incorrecta mientras estas aporten y ayuden a las personas que lo soliciten; según Johnny Alexánder Mesa Vélez, quien vive hace 18 años en el inquilinato Los Andes, en el sector de las Cruces en Bogotá. Para él, cada día es una lucha por sobrevivir; agrega "me toca pagar 13 mil pesos todos los días y más yo que soy padre de tres hijos, me toca trabajar con una 'chaza' de cigarrillos, la situación es muy dura”, y como él son cientas las personas que viven en estos lugares que se han convertido en la única alternativa para tener un techo.

¿Por qué existen los inquilinatos?, esto se debe al incremento de la población, la falta de recursos y la escasez de suelo para construir vivienda nueva. En la década del 2000, la densidad de la población urbana era de 176,4 personas por hectárea. Hoy, esa densidad ese de 191, según Planeación Distrital. Al mismo tiempo, el déficit de vivienda asciende a 307.334 soluciones, de acuerdo con la Secretaría de Hábitat, faltan viviendas para 307.334 hogares. Hoy, los inquilinatos se concentran en La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires, pero también los hay en Kennedy, Tunjuelito, San Cristóbal y Ciudad Bolívar, según Planeación Distrital. Gerardo Ardila, director del Instituto de Estudios Urbanos de la Nacional, dijo que en Patio Bonito se están extendiendo estas habitaciones.
Por otro lado, La Alcaldía de Bogotá señala que en la ciudad se presenta escasez de suelo adecuado para la construcción de vivienda, por lo que con tan poco suelo disponible aparecen más trámites complejos; también considera que el suelo presenta un precio que sobrepasa el valor máximo que impide la estructuración de nuevos proyectos de vivienda. De esta manera en la actualidad en el país se ha fomentado la vivienda propia con subsidios a la tasa de interés baja para quienes compran una casa nueva y también programas de vivienda gratis para personas de escasos recursos.
Lo primero que se destaca es el incremento en el precio de la vivienda nueva en Bogotá muy por encima de otras ciudades, por ejemplo, hoy en día es 56% más caro comprar en la capital que en una ciudad como Cali. El segundo aspecto que salta a la vista es la tendencia de los índices, todos parecen haber encontrado un techo entre noviembre de 2014 y febrero de 2015, de hecho  si tomamos el índice como única referencia, a enero de 2016 es 5% más barato comprar una vivienda nueva que hace un año atrás.
En muchas ocasiones no es muy rentable adquirir vivienda a un alto costo, ya que esto conlleva consigo el pago no solo de la cuota crediticia; adicionalmente tributos como el impuesto predial, cuotas de administración, seguros, entre otros gastos o contribuciones, suman constantemente pagos de largo esfuerzo; por tanto, una decisión de compra no se basa solo en la capacidad de pago de la cuotas del crédito que se adquiera, sino que también se debe analizar si se cuenta con la capacidad económica para pagar las otras obligaciones que vienen añadidas.
Testimonio de las dificultades cuando se compra vivienda es el señor Jorge Rojas quien actualmente reside al norte de la ciudad en la sector de la Colina, que en un principio le prometieron una zona sin los problemas que cargan otros sectores de la ciudad: urbanizaciones con pocas zonas verdes, alejadas de los servicios de la ciudad o con deficiencias en los acabados de las mismas viviendas, son casos frecuentes que encuentran los ciudadanos al momento de buscar una vivienda para comprar en la ciudad. Al ver estas ventajas en la zona decidió comprar a través de un crédito de vivienda, agregando “es un sector muy bonito pero las cuotas que me llegan para pagar mi propiedad son altísimas, en algo que me arrepiento es en no prestar más atención en mi capacidad económica para pagar luego de adquirirla, es muy estresante cuando llegan los comunicados”, es por eso que antes de escoger vivienda hay que tener en cuenta que los precios de esta han subido, la razón principal de esta alza es como se dijo anteriormente la escasez de tierra urbanizable.
Muchos son los pros y contras a la hora de decidir si es mejor comprar, arrendar vivienda vivir en un inquilinato, estos dependerán del momento específico de la vida de cada individuo. Así la decisión de comprar o arrendar debe tomarse haciendo un análisis sobre la capacidad financiera de cada uno, solo de este modo, se evitará futuros dolores de cabeza con deudas que no puedan llegar a pagar, y no sufrirá de las mismas consecuencias que el señor Jorge mencionaba anteriormente.

En conclusión, si está ante la decisión de comprar, alquilar vivienda o vivir en un inquilinato, lo importante será que evalúe muy bien las ventajas y desventajas de cada alternativa. Además hay que tener en cuenta la circunstancias en las que se encuentra la vivienda en general en el país, en todos los aspectos desde la construcción, el precio de la vivienda, la inflación, y las condiciones de vida en las que se encuentra la ciudad; considerar variables como el pago de arriendo versus el pago de intereses, la administración, el predial y la valorización.

martes, 12 de abril de 2016

EVENTOS DE KPOP EN COLOMBIA




La cultura coreana sigue tomando impulso y posicionándose en Colombia, especialmente entre los jóvenes. el K-Pop o Korean Pop (Pop coreano), que ha llegado a Colombia gracias al impulso de algunas empresas, pero ante todo, gracias a la tecnología, que permite que las fans puedan conocer por la Web  todo lo que pasa en el otro lado del mundo, qué hacen sus artistas favoritos, cómo van sus canciones, cuándo lanzan un nuevo álbum.
Del país asiático, este boom pasó a Estados Unidos, a España y en general a toda Europa. Niños y jóvenes realizan actividades no sólo ensayan las diferentes coreografías, sino que en grandes eventos, como en la ‘Feria del Ocio’ en Corferias, participan de un flashmob, reunión espontánea convocada por redes sociales para dar a conocer este género y el interés que tienen por todo lo relacionado con él.
https://www.youtube.com/watch?v=jJD_ozyql4E&feature=em-upload_owner

miércoles, 30 de marzo de 2016

RAMEN PARA OTAKUS
Por: Laura Natalia Sánchez Gómez



El ramen es una comida emblemática en la cocina asiática, y los extranjeros hemos podido adquirirla a través de los distintos restaurantes que abren sus puertas cerca de nuestros hogares, restaurantes que sacian las ansias de personas amantes de la cultura asiática (la mayoría que gusta del anime, manga,. videojuegos o de los dramas que son producidos allá). Estos restaurantes permiten al consumidor estar en un ambiente diferente al cotidiano y ofrecen de igual manera una amplia gama de recetas provenientes de lejano este. Además de los restaurantes quienes quieran probar estos platillos, pero más económicos tiene la posibilidad de encontrar en cualquier supermercado ramen instantáneo, en el cual se puede agregar los ingredientes al gusto y del mismo modo disfrutar de la experiencia otaku que otros en los restaurantes asiáticos consiguen.




miércoles, 16 de marzo de 2016

LA “OLA COREANA” INVADE COLOMBIA
Por: Laura Natalia Sánchez Gómez

Pasaba el mes de julio de año 2012 cuando un surcoreano llamado Psy invadió la mayoría de los dispositivos tecnológicos con una canción que atravesaría fronteras para irrumpir en los oídos todo el mundo; cruzaría el Pacífico para invadir el espacio del entretenimiento de los latinoamericanos, la música, el arte y la cultura en general, así como la educación, la tecnología y los acuerdos comerciales, haciendo que desde entonces sea uno de los mejores momentos en la relación entre estos países, en especial entre Colombia y Corea del Sur. La invasión de la ola coreana en Colombia se acercaba poco a poco, en la televisión se empezó a transmitir novelas coreanas y en otros espacios se crearon concursos de baile y canto de canciones de Kpop, realizadas por empresas coreanas como LG; de esta manera no hubo persona que no se involucrara con la cultura coreana que entraba a nuestros hogares.
Por eso nadie se escapó de haberla escuchado o bailado porque no hubo fiesta, programa de TV ni ningún video subido a las redes sociales que no hubiera sido invadido del llamado “baile del caballo”, ni del video del tema musical del cantante Psy donde parodia a la clase adinerada de Corea del Sur, en el cual hombres mayores buscan el éxito para ganar jovencitas; todos fuimos testigos del suceso mundial con 80 millones de reproducciones en sus primeros dos meses del 2012, fue denominado “El rey de YouTube” y con su “Gangnam Style” determinó el triunfo del K-pop (pop coreano), una música popular moderna de Corea del Sur que incluye un mix entre el hip hop, la electrónica y otros géneros occidentales e incluso restos del propio folklore coreano, alrededor del mundo y logró el deseado quiebre de la barrera hacia el mercado y la cultura occidental; en Latinoamérica, el K-pop también comenzó a recorrer su era en su denominada “Ola Coreana”.
Para explicarlo mejor el K-pop no es un género musical, para los que se denominan Kpopers (fanáticos del Kpop) es un movimiento que engloba un montón de géneros musicales, otros lo definen como una fábrica de artistas, que se basa más con lo estético, con actitud, performance, actuación y hasta belleza y en raras ocasiones se hace cargo de la cultura tradicional de Corea pero no por eso es mala música. Además hay que considerar la época que estamos viviendo, en un mundo raro donde el dinero es la religión y el capitalismo triunfó. Las tres principales compañías productoras de la industria del Kpop son SM Entertainment, YG Entertainment y JYP Entertainment, todas con grupos de chicas, chicos y solistas.
Los seguidores del K-pop nos encontramos con un doble estigma: que es pop y es coreano. A veces se quedan sólo en lo superficial. No entienden qué le vemos a esos “chinos” y no nos cansamos de decir: “No son chinos, son c-o-r-e-a-n-o-s”, y en repetidas ocasiones les explicas por qué te gusta. No hay apoyo y nos excluyen porque piensan que es algo muy rarito. Con nuestros amigos no podemos compartir eso, pero sí con quienes conforman las comunidades Kpop en Latinoamérica, aman cuando ven un show, un performance de cada cantante, la forma en la que usan su vestuario, los colores del escenario y la perfección; nos encanta la perfección, el hecho de que dan todo en el escenario.
La popularidad de los cantantes de K-Pop sigue creciendo en estos últimos años y gran parte de eso se debe a que se tiene un gusto por sus excelentes habilidades vocales, presentación deslumbrante en el escenario, e interpretación impecable de coreografías de gran calidad. Con letras en las que el hangul (el idioma coreano) se mezcla casi siempre con palabras en inglés y en contadas ocasiones con otros idiomas, como el español. Con todo lo dicho anteriormente, creeríamos que se realizan muchos conciertos en nuestra región, ya que con frecuencia, anuncian una gran gira mundial de un grupo de Kpop, muchos kpopers se emocionan por la posibilidad de verlos y se proponen a ahorrar, hasta que leen (en letras muy pequeñas), que el súper tour será sólo en Asia. Pues es difícil para ellos viajan fuera de Asia, y aún más difícil a Latinoamérica, pues para eso el grupo debe ser lo suficientemente popular para llegar ir de un continente a otro.
Los integrantes de estos grupos coreanos son llamados como “idols”, con rostros llenos de pureza angelical, figuras esbeltas de músculos marcados y con el cabello teñido de colores; muchas veces con las apariencias de menor edad, según los genes coreanos y a importantes gastos cosméticos y cirugías estéticas, incluyendo la llamada “doble párpado” para que los ojos se vean más grandes, ayudan a un culto de juventud conservada permanentemente. Su ropa es llamativa y los videos son súper producidos y son exactamente iguales en las presentaciones en vivo.
Eso sí, las redes sociales siempre fueron, son y serán la herramienta necesaria para que el K-pop se extienda a nivel mundial y eso se combina con el hecho de que la información circula libre y generosamente. La ola coreana logró sobrepasar fronteras a pesar de hablar otro idioma y de su rutina y costumbres, muy diferentes a nosotros los latinoamericanos uno logra sentirse muy cercano a ellos; la frontera se pierde, pues a las horas de que se sube un video a la web ya lo tienes subtitulado en varios idiomas y compartido en todos los medios posibles según los fandoms (club de fans de cada grupo) existentes. A su vez, los fans no se quedan en el simple clic al video realizan diferentes encuentros para hablar de sus artistas y tal vez cantar y bailar sus canciones.
Los fanáticos de la cultura coreana hacen lo imposible para conseguir mercancía de sus grupos favoritos, pues muchos de esos productos no llegan a nuestra región, los discos originales en América Latina son un “tesoro”, y la mayoría los exhibimos, cuidamos como trofeos y tendemos a escuchar las canciones desde la web para no estropearlos. En Asia se encargaron de generar un exitoso sistema antipiratería: a fin de año premian los discos más vendidos,  generando una verdadera “guerra de fans” a través del consumo para lograr que nuestros idols se queden con el galardón. Así como cada banda tiene un color oficial, los seguidores de cada grupo también tienen su propio nombre, por ejemplo, los fans del grupo SHINee se llaman “Shawols”; los fanáticos de Girls’ Generation, “SONE”; los fanáticos de BIGBANG, “V.I.Ps”, los seguidores de BTS “Armys”, o sí soy fan de Beast sería una B2ty o Beauty.



Cualquier Kpoper  esperará por la mercancía y se mantendrá despierto para poder ver el estreno del video y programa con su grupo favorito; el Kpop es diferente al pop occidental en términos de música y en general en la producción y en el profesionalismo que tienen los artistas coreanos para desarrollar su trabajo son muy sincronizados, tienen a la audiencia totalmente actualizada a cada rato y no desaparecen, están en permanente contacto; tienen una mayor cercanía con los fans. Quizás eso fue lo que encontramos los fans del K-pop y la cultura coreana, un pop pegadizo y tentador disponible para nosotros en cualquier momento por medio de las redes sociales; la ola coreana está para quedarse por un largo, largo tiempo.

ALGUNAS DE LAS CANCIONES MÁS RECONOCIDAS DEL KPOP

EXPERIMENTANDO EN NUEVOS ESPACIOS DE LA UNINPAHU
Por: Laura Natalia Sánchez Gómez

¿Es usted de las personas que piensa por qué en la universidad no puede encontrar otros espacios para conocer y socializar con otros? Pues tal vez no ha buscado bien. Porque aunque a primera vista la institución es un lugar estrictamente de estudio, y no cuenta con un programa regular como en otras partes teniendo un horario en la mañana (7 a 12 a.m.) y otro en la noche (6 a 10 p.m.). En Uninpahu encuentra servicios para beneficios de los estudiantes, la universidad cuenta  dos departamentos: de Salud Integral y Cultura, y Recreación y Deporte, con los cuales se pretende contribuir al desarrollo humano de los estudiantes y se crean áreas de esparcimiento.
La Vicerrectoría de Bienestar, dirigida por la Doctora Francesca Rivera Londoño, es la encargada de brindar a los estudiantes estos beneficios y planificar todas las actividades para realizarse en el semestre, a través de los departamentos anteriormente mencionados. La vicerrectora explica: “desarrollamos y gestionamos espacios orientados al desarrollo físico y social de la comunidad, no solo porque sea algo que nos exigen, sino también para permitir al estudiante estar ocupado todo el tiempo en otro tipo de actividades”.
Estos departamentos a su vez tienen unos sub-servicios, son también para bienestar de la comunidad, el de  Salud integral integra las áreas de enfermería, odontología y psicología y de acuerdo con algunos estudiantes siempre están disponibles para ellos, además realiza actividades de promoción y prevención, con jornadas de salud en las cuales hay una participación activa de la comunidad de la universitaria, el éxito de estas jornadas se debe a que la promulgación de estas actividades es realizada en los lugares de mayor esparcimiento.
Por otra parte, el departamento de Cultura, Recreación y Deporte cuenta con varios programas, entre los que se destacan los talleres de formación cultural y deportiva, estos talleres propenden por la creación de grupos de diversas facultades, pero además participan docentes especializados, contribuyendo con la capacitación, permitiendo así la socialización a toda la comunidad educativa.

Son estas razones, por las cuales según los estudiantes, estos entornos ofrecen un ambiente distinto; pero además los eventos recreativos, salidas a museos,  capacitaciones, seminarios y  conferencias, también ofrecen la oportunidad de nuevos aprendizajes. La universidad debe ofrecer instalaciones deportivas, por esa razón estableció un convenio con la Universidad Los Libertadores a través del cual se tiene acceso al gimnasio del cual muchos estudiantes se benefician en cualquier momento, para ello sólo es necesario realizar la inscripción y mostrar su carné.
PELIGROSAS EMPRESAS EN EL BARRIO CARVAJAL
Por: Laura Natalia Sánchez Gómez


En la madrugada del pasado 31 de diciembre de 2015 en el barrio Carvajal una bodega de almacenamiento de extintores con espuma para carnaval se incendio alertando a la comunidad del sector; al lugar fueron ocho máquinas para poder apagar las llamas que lograron ocupar los tres pisos de la estructura, el edificio estaba atiborrado de estos extintores, por lo que se considera que fue negligencia del dueño de estos elementos. El año pasado el barrio tuvo otros dos casos de incendio, uno en una empresa de ceras y otro en una empresa salsamentaría; por estas situaciones la comunidad pone en duda la forma en que está organizado el barrio pues este, como en otros barrios de la localidad, tiene tendencia a la densificación no planificada y al cambio de uso del suelo, donde aunque el predominante es el residencial con presencia de familias de estratos medios pueden existir zonas con empresas industriales.
El barrio Carvajal pertenece a la UPZ (Unidad de Planeamiento Zonal) de Carvajal, uno de los tres grandes núcleos industriales de la localidad de Kennedy, con el de la Boyacá con Autopista Sur y el de la Avenida 68 entre Américas y la Calle 13, incluida. En donde se encuentran varios tipos de industrias textiles, madereras, agroquímicas, de alimentos, automotriz, y de plásticos, que no solo han contribuido al crecimiento urbano de la localidad sino que, también la mantienen conectada con el país y el mundo.
Sin embargo los habitantes del sector se sienten inseguros ante estas zonas que están a tan poca distancia de sus viviendas, y según una vecina del lugar, la señora Esperanza Moreno “no era consciente de lo que tenía cerca de mi casa, no me había dado cuenta de que existían tantas microempresas y sobre todo cerca de algunas que revisten alto riesgo para todos los vecinos del sector” además añade que “la alcaldía local debería hacer más de controles y visitar estas microempresas sin previo aviso para poder determinar qué es lo que hacen, a qué se dedican, qué almacenan, y cómo lo almacenan, porque realmente el riesgo es de lo que almacenan y la forma en que lo hacen”.
En la localidad hay una alta presencia de microempresarios en donde la mayor concentración de las empresas de Kennedy se localizó geográficamente en la parte sur oriental de la localidad, cerca de las principales avenidas, en los barrios tradicionales como Carvajal, Las Américas, Valladolid, Villa Alsacia II, Mandalay II, Súper Manzana 8 y Marsella Sector Norte. Uno de los dueños de una bodega en el barrio, el señor Alexander Angulo señala que “si se hace un buen control por parte de la alcaldía local, se puede determinar qué tipo de microempresas pueden funcionar dentro del sector y qué otras deben reubicarse, para así lograr tener en una zona residencial con microempresas que ayuden al crecimiento de la localidad”.
Por ahora los habitantes y dueños de estas microempresas siguen preocupados por esta situación y esperan que la alcaldía local tome medidas radicales.