miércoles, 16 de marzo de 2016

LA “OLA COREANA” INVADE COLOMBIA
Por: Laura Natalia Sánchez Gómez

Pasaba el mes de julio de año 2012 cuando un surcoreano llamado Psy invadió la mayoría de los dispositivos tecnológicos con una canción que atravesaría fronteras para irrumpir en los oídos todo el mundo; cruzaría el Pacífico para invadir el espacio del entretenimiento de los latinoamericanos, la música, el arte y la cultura en general, así como la educación, la tecnología y los acuerdos comerciales, haciendo que desde entonces sea uno de los mejores momentos en la relación entre estos países, en especial entre Colombia y Corea del Sur. La invasión de la ola coreana en Colombia se acercaba poco a poco, en la televisión se empezó a transmitir novelas coreanas y en otros espacios se crearon concursos de baile y canto de canciones de Kpop, realizadas por empresas coreanas como LG; de esta manera no hubo persona que no se involucrara con la cultura coreana que entraba a nuestros hogares.
Por eso nadie se escapó de haberla escuchado o bailado porque no hubo fiesta, programa de TV ni ningún video subido a las redes sociales que no hubiera sido invadido del llamado “baile del caballo”, ni del video del tema musical del cantante Psy donde parodia a la clase adinerada de Corea del Sur, en el cual hombres mayores buscan el éxito para ganar jovencitas; todos fuimos testigos del suceso mundial con 80 millones de reproducciones en sus primeros dos meses del 2012, fue denominado “El rey de YouTube” y con su “Gangnam Style” determinó el triunfo del K-pop (pop coreano), una música popular moderna de Corea del Sur que incluye un mix entre el hip hop, la electrónica y otros géneros occidentales e incluso restos del propio folklore coreano, alrededor del mundo y logró el deseado quiebre de la barrera hacia el mercado y la cultura occidental; en Latinoamérica, el K-pop también comenzó a recorrer su era en su denominada “Ola Coreana”.
Para explicarlo mejor el K-pop no es un género musical, para los que se denominan Kpopers (fanáticos del Kpop) es un movimiento que engloba un montón de géneros musicales, otros lo definen como una fábrica de artistas, que se basa más con lo estético, con actitud, performance, actuación y hasta belleza y en raras ocasiones se hace cargo de la cultura tradicional de Corea pero no por eso es mala música. Además hay que considerar la época que estamos viviendo, en un mundo raro donde el dinero es la religión y el capitalismo triunfó. Las tres principales compañías productoras de la industria del Kpop son SM Entertainment, YG Entertainment y JYP Entertainment, todas con grupos de chicas, chicos y solistas.
Los seguidores del K-pop nos encontramos con un doble estigma: que es pop y es coreano. A veces se quedan sólo en lo superficial. No entienden qué le vemos a esos “chinos” y no nos cansamos de decir: “No son chinos, son c-o-r-e-a-n-o-s”, y en repetidas ocasiones les explicas por qué te gusta. No hay apoyo y nos excluyen porque piensan que es algo muy rarito. Con nuestros amigos no podemos compartir eso, pero sí con quienes conforman las comunidades Kpop en Latinoamérica, aman cuando ven un show, un performance de cada cantante, la forma en la que usan su vestuario, los colores del escenario y la perfección; nos encanta la perfección, el hecho de que dan todo en el escenario.
La popularidad de los cantantes de K-Pop sigue creciendo en estos últimos años y gran parte de eso se debe a que se tiene un gusto por sus excelentes habilidades vocales, presentación deslumbrante en el escenario, e interpretación impecable de coreografías de gran calidad. Con letras en las que el hangul (el idioma coreano) se mezcla casi siempre con palabras en inglés y en contadas ocasiones con otros idiomas, como el español. Con todo lo dicho anteriormente, creeríamos que se realizan muchos conciertos en nuestra región, ya que con frecuencia, anuncian una gran gira mundial de un grupo de Kpop, muchos kpopers se emocionan por la posibilidad de verlos y se proponen a ahorrar, hasta que leen (en letras muy pequeñas), que el súper tour será sólo en Asia. Pues es difícil para ellos viajan fuera de Asia, y aún más difícil a Latinoamérica, pues para eso el grupo debe ser lo suficientemente popular para llegar ir de un continente a otro.
Los integrantes de estos grupos coreanos son llamados como “idols”, con rostros llenos de pureza angelical, figuras esbeltas de músculos marcados y con el cabello teñido de colores; muchas veces con las apariencias de menor edad, según los genes coreanos y a importantes gastos cosméticos y cirugías estéticas, incluyendo la llamada “doble párpado” para que los ojos se vean más grandes, ayudan a un culto de juventud conservada permanentemente. Su ropa es llamativa y los videos son súper producidos y son exactamente iguales en las presentaciones en vivo.
Eso sí, las redes sociales siempre fueron, son y serán la herramienta necesaria para que el K-pop se extienda a nivel mundial y eso se combina con el hecho de que la información circula libre y generosamente. La ola coreana logró sobrepasar fronteras a pesar de hablar otro idioma y de su rutina y costumbres, muy diferentes a nosotros los latinoamericanos uno logra sentirse muy cercano a ellos; la frontera se pierde, pues a las horas de que se sube un video a la web ya lo tienes subtitulado en varios idiomas y compartido en todos los medios posibles según los fandoms (club de fans de cada grupo) existentes. A su vez, los fans no se quedan en el simple clic al video realizan diferentes encuentros para hablar de sus artistas y tal vez cantar y bailar sus canciones.
Los fanáticos de la cultura coreana hacen lo imposible para conseguir mercancía de sus grupos favoritos, pues muchos de esos productos no llegan a nuestra región, los discos originales en América Latina son un “tesoro”, y la mayoría los exhibimos, cuidamos como trofeos y tendemos a escuchar las canciones desde la web para no estropearlos. En Asia se encargaron de generar un exitoso sistema antipiratería: a fin de año premian los discos más vendidos,  generando una verdadera “guerra de fans” a través del consumo para lograr que nuestros idols se queden con el galardón. Así como cada banda tiene un color oficial, los seguidores de cada grupo también tienen su propio nombre, por ejemplo, los fans del grupo SHINee se llaman “Shawols”; los fanáticos de Girls’ Generation, “SONE”; los fanáticos de BIGBANG, “V.I.Ps”, los seguidores de BTS “Armys”, o sí soy fan de Beast sería una B2ty o Beauty.



Cualquier Kpoper  esperará por la mercancía y se mantendrá despierto para poder ver el estreno del video y programa con su grupo favorito; el Kpop es diferente al pop occidental en términos de música y en general en la producción y en el profesionalismo que tienen los artistas coreanos para desarrollar su trabajo son muy sincronizados, tienen a la audiencia totalmente actualizada a cada rato y no desaparecen, están en permanente contacto; tienen una mayor cercanía con los fans. Quizás eso fue lo que encontramos los fans del K-pop y la cultura coreana, un pop pegadizo y tentador disponible para nosotros en cualquier momento por medio de las redes sociales; la ola coreana está para quedarse por un largo, largo tiempo.

ALGUNAS DE LAS CANCIONES MÁS RECONOCIDAS DEL KPOP

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