LA
“OLA COREANA” INVADE COLOMBIA
Por: Laura Natalia Sánchez
Gómez
Pasaba el mes de julio de año
2012 cuando un surcoreano llamado Psy invadió la mayoría de los dispositivos
tecnológicos con una canción que atravesaría fronteras para irrumpir en los
oídos todo el mundo; cruzaría el Pacífico para invadir el espacio del
entretenimiento de los latinoamericanos, la
música, el arte y la cultura en general, así como la educación, la tecnología y
los acuerdos comerciales, haciendo que desde entonces sea uno de los mejores
momentos en la relación entre estos países, en especial entre Colombia y Corea
del Sur. La invasión de la ola coreana en Colombia se acercaba poco a poco, en
la televisión se empezó a transmitir novelas coreanas y en otros espacios se
crearon concursos de baile y canto de canciones de Kpop, realizadas por
empresas coreanas como LG; de esta manera no hubo persona que no se involucrara
con la cultura coreana que entraba a nuestros hogares.
Por eso nadie se escapó de
haberla escuchado o bailado porque no hubo fiesta, programa de TV ni ningún video
subido a las redes sociales que no hubiera sido invadido del llamado “baile del
caballo”, ni del video del tema musical del cantante Psy donde parodia a la
clase adinerada de Corea del Sur, en el cual hombres mayores buscan el éxito para
ganar jovencitas; todos fuimos testigos del suceso mundial con 80 millones de
reproducciones en sus primeros dos meses del 2012, fue denominado “El rey de
YouTube” y con su “Gangnam Style” determinó el triunfo del K-pop (pop coreano),
una música popular moderna de Corea del Sur que incluye un mix entre el hip
hop, la electrónica y otros géneros occidentales e incluso restos del propio
folklore coreano, alrededor del mundo y logró el deseado quiebre de la barrera
hacia el mercado y la cultura occidental; en Latinoamérica, el K-pop también
comenzó a recorrer su era en su denominada “Ola Coreana”.
Para explicarlo mejor el K-pop no es un género musical, para los que se
denominan Kpopers (fanáticos del Kpop) es un movimiento que engloba un montón
de géneros musicales, otros lo definen como una fábrica de artistas, que se
basa más con lo estético, con actitud, performance, actuación y hasta belleza y
en raras ocasiones se hace cargo de la cultura tradicional de Corea pero no por
eso es mala música. Además hay que considerar la época que estamos viviendo, en
un mundo raro donde el dinero es la religión y el capitalismo triunfó. Las tres
principales compañías productoras de la industria del Kpop son SM
Entertainment, YG Entertainment y JYP Entertainment, todas con grupos de chicas, chicos y solistas.
Los seguidores del K-pop nos encontramos con un doble estigma: que es
pop y es coreano. A veces se quedan sólo en lo superficial. No entienden qué le
vemos a esos “chinos” y no nos cansamos de decir: “No son chinos, son c-o-r-e-a-n-o-s”,
y en repetidas ocasiones les explicas por qué te gusta. No hay apoyo y nos excluyen porque piensan que es algo
muy rarito. Con nuestros amigos no podemos compartir eso, pero sí con quienes
conforman las comunidades Kpop en Latinoamérica, aman cuando ven un show, un
performance de cada cantante, la forma en la que usan su vestuario, los colores
del escenario y la perfección; nos encanta la perfección, el hecho de que dan
todo en el escenario.
La popularidad de los
cantantes de K-Pop sigue creciendo en estos últimos años y gran parte de eso se
debe a que se tiene un gusto por sus excelentes habilidades vocales,
presentación deslumbrante en el escenario, e interpretación impecable de
coreografías de gran calidad. Con
letras en las que el hangul (el idioma coreano) se mezcla casi siempre con
palabras en inglés y en contadas ocasiones con otros idiomas, como el español. Con
todo lo dicho anteriormente, creeríamos que se realizan muchos conciertos en
nuestra región, ya que con
frecuencia, anuncian una gran gira mundial de un grupo de Kpop, muchos kpopers
se emocionan por la posibilidad de verlos y se proponen a ahorrar, hasta que
leen (en letras muy pequeñas), que el súper tour será sólo en Asia. Pues es
difícil para ellos viajan fuera de Asia, y aún más difícil a Latinoamérica,
pues para eso el grupo debe ser lo suficientemente popular para llegar ir de un
continente a otro.
Los integrantes de estos grupos coreanos son llamados como “idols”, con rostros llenos de pureza
angelical, figuras esbeltas de músculos marcados y con el cabello teñido de
colores; muchas veces con las apariencias de menor edad, según los genes
coreanos y a importantes gastos cosméticos y cirugías estéticas, incluyendo la
llamada “doble párpado” para que los ojos se vean más grandes, ayudan a un
culto de juventud conservada permanentemente. Su ropa es llamativa y los videos
son súper producidos y son exactamente iguales en las presentaciones en vivo.
Eso sí, las redes sociales siempre
fueron, son y serán la herramienta necesaria para que el K-pop se extienda a
nivel mundial y eso se combina con el hecho de que la información
circula libre y generosamente. La ola coreana logró sobrepasar fronteras a
pesar de hablar otro idioma y de su rutina y costumbres, muy diferentes a
nosotros los latinoamericanos uno logra sentirse muy cercano a ellos; la
frontera se pierde, pues a las horas de que se sube un video a la web ya lo
tienes subtitulado en varios idiomas y compartido en todos los medios posibles
según los fandoms (club de fans de cada grupo) existentes. A su vez, los fans
no se quedan en el simple clic al video realizan diferentes encuentros para
hablar de sus artistas y tal vez cantar y bailar sus canciones.
Los fanáticos de la cultura coreana hacen lo imposible para conseguir mercancía
de sus grupos favoritos, pues muchos de esos productos no llegan a nuestra región, los discos originales en América Latina son un
“tesoro”, y la mayoría los exhibimos, cuidamos como trofeos y tendemos a escuchar
las canciones desde la web para no estropearlos. En Asia se encargaron de
generar un exitoso sistema antipiratería: a fin de año premian los discos más
vendidos, generando una verdadera
“guerra de fans” a través del consumo para lograr que nuestros idols se queden con el galardón. Así
como cada banda tiene un color oficial, los seguidores de cada grupo también
tienen su propio nombre, por ejemplo, los fans del grupo SHINee se llaman
“Shawols”; los fanáticos de Girls’ Generation, “SONE”; los fanáticos de
BIGBANG, “V.I.Ps”, los seguidores de BTS “Armys”, o sí soy fan de Beast sería
una B2ty o Beauty.
Cualquier Kpoper esperará por la
mercancía y se mantendrá despierto para poder ver el estreno del video y
programa con su grupo favorito; el Kpop es diferente al pop occidental en
términos de música y en general en la producción y en el profesionalismo que
tienen los artistas coreanos para desarrollar su trabajo son muy sincronizados,
tienen a la audiencia totalmente actualizada a cada rato y no desaparecen,
están en permanente contacto; tienen una mayor cercanía con los fans. Quizás
eso fue lo que encontramos los fans del K-pop y la cultura coreana, un pop
pegadizo y tentador disponible para nosotros en cualquier momento por medio de
las redes sociales; la ola coreana está para quedarse por un largo, largo
tiempo.
ALGUNAS DE LAS CANCIONES MÁS RECONOCIDAS DEL KPOP

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