miércoles, 16 de marzo de 2016

BOGOTAZO BAJO EL PINCEL- “MASACRE DEL 10 DE ABRIL” ALEJANDRO OBREGÓN 

Al entrar por tercera o cuarta vez a la sala ubicada en la exposición permanente del tercer piso “Ideologías, arte e industria (1910-1948)”, en ella se expone la etapa del Bogotazo, nunca me había percatado de la obra de arte situada encima de la vitrina en donde se recuenta por horas la tragedia; y tal vez muchos tampoco se habían dado cuenta de ella. Sin embargo esta es una importante representación grafica del suceso al igual que las fotografías de Manuel H. “Masacre del 10 de Abril” de Alejandro Obregón, es la obra en cuestión; esta pintura al óleo sobre tela retrata los hechos del 9 de abril y sus consecuencias posteriores, y quizás es por lo que presenta se ha convertido en una obra emblemática del período. Obregón, pasó la mayor parte de su vida en Colombia, porque aunque nació en España, a los seis años se trasladó con sus padres a Barranquilla. Años después surge como un peculiar pintor del arte moderno colombiano al no jactarse de los elementos propios de la modernidad optimista, como lo es el progreso, el culto a la tecnología o el ímpetu por el manejo de materiales industriales, busca en cambio la esencia de la naturaleza y la cultura colombiana como parte central de su obra plástica. Y claramente se ve en la obra su fascinación por el trabajo de Picasso, en especial del “Guernica” el cual muestra la misma desesperación y destrucción del hombre, en ella el artista expresó la tragedia vivida en el pueblo vasco cuando fue bombardeado durante la guerra civil española en 1937. En la “Masacre”, emulando el estilo de Picasso, Obregón fusionó elementos abstractos y figurativos propios del cubismo los cuales transmiten por sí mismos el dolor, la muerte y la angustia. La obra refleja una violencia cambiante respecto a sus particularidades pero no a su esencia porque siempre hay quienes matan y los que por desgracia mueren, los victimarios y las víctimas. Colombia nunca ha descansado de una exagerada violencia, desde la guerra de los Mil Días hasta una guerra política Bipartidista (Partido Conservador Vs. Partido Liberal); el Bogotazo fue un acontecimiento que partió en dos la historia colombiana y la esperanza de sus habitantes. De esta manera, Obregón trató de enseñar sus sentimientos al presenciar las calles bogotanas llenas de sangre, de escombros y muertos, al ver la desesperanza, la ira y el revuelo del pueblo, quiso criticar y simbolizar la realidad vivida en ese momento; ir en contra del gobierno al haber dejado que esta tragedia sucediera y al no hacer nada para impedir tanto derramamiento de sangre. En su contexto histórico, esas mutilaciones mostradas en la “Masacre” recuerdan las palabras de Laureano Gómez cuando señalaba en sus discursos que las ideas liberales debían ser cortadas de cabeza. Empleando el cubismo, plasma evidentemente una masacre cuando los personajes aparecen en el cuadro remplazados por partes de cuerpos distribuidas por toda la pintura como cabezas, brazos y pies y un cuerpo entero de un bebé. Es por esa forma de distribución que el cuadro no es realista en su conjunto y en su composición, porque lo esencial de la obra es mostrar lo anormal, la oscuridad y el caos en las cuales el artista se quiso apoyarse para darle un sentido más fuerte y sólido a la obra. Los colores jugaron un papel relevante en la obra, Obregón incorporó tonos cafés, negros, blancos, rojos, naranjas, grises y azules; utilizó el café y los tonos blancos y negros en las partes humanas como si representara a afro-descendientes o nos recordara a Gaitán, quien era de tez morena, o tal vez mostraba en sí una atmósfera fría de muerte. Obviamente el rojo simboliza la sangre, los charcos de sangre se ubican en la parte inferior del cuadro y en algunas heridas de las partes de los cuerpos. También el color azul ubicado en el fondo de la escena nos hace sentir la caída de la noche y la oscuridad vivida en ese momento. Teniendo en cuenta que la obra aparece solamente días después del Bogotazo, Obregón habría actuado como un cronista apenas ocurrieron los hechos con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y la destrucción masiva de la capital. Él, no hace mucho vivía en Bogotá, y por eso es una coincidencia el como logró presenciar las primeras expresiones de ira de los ciudadanos quienes inmediatamente se aglomeraron en el sitio al escuchar sobre el asesinato de Gaitán, el traslado hacia un hospital del caudillo liberal gravemente herido, la captura de Roa Sierra, su linchamiento, el levantamiento de un pueblo, este luego fue reprimido a sangre y bala por las autoridades capitalinas y al día siguiente presenció las pilas de cuerpos tirados en las calles de Bogotá y sobre todo en el Cementerio Central de la ciudad. Aunque la obra fue expuesta y comentada en la prensa, Obregón comentó años después que el ministerio de Gobierno le pidió retirar el cuadro de la exhibición. Por eso en su momento fue muy controversial, ahora en nuestros tiempos es un recordatorio de la crueldad y el desorden de la sociedad en los años 40. Esta pudo ser la visita más sorprendente al encontrar una obra de arte que había pasado desapercibida durante mis anteriores visitas al museo. La obra de Alejandro Obregón ofrece una crítica social y política a la violencia padecida Colombia y también a la crueldad e indiferencia de los poderes políticos colombianos.

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